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11/12/14

Amancio, ora por nosotros

El día en que Mariano Rajoy decidía que “la crisis es historia del pasado”, sus amigos estimaban que él y sus ministros deberían cobrar más dinero por lo que nos hacen. Era el mismo día en que Falciani era acusado de “espionaje industrial” por la banca suiza, mientras Amancio Ortega voceaba 1.700 millones de beneficios en 9 meses, gracias a su laboriosidad prodigiosa. Sí, es esta la misma jornada en que las bolsas europeas se desplomaban ante el adelanto de unas elecciones, que en breve llevarían al poder a la izquierda griega.  Fue el día en que el PP aprobaba, en solitario, la ‘Ley Mordaza’ que nos obligaba a acatar estos “nuevos tiempos de bonanza”.

Y es que ese día en que me disponía a disfrutar de "las primeras Navidades de la recuperación", me notificaban que las empresas del Ibex 35 acumulaban 22.144 millones de ganancias en lo que va de año, que el partido en el poder descabellaba oficialmente al juez (Ruz) que lo tiene en tela de juicio, que los inmigrantes podían ser legalmente devueltos ‘calentitos’ y en caliente en la frontera, que los potentados del fracking hacían que el petróleo bajara un 30% sin que tu coche se enterase.

Claro que sí, tal día como hoy fue, con los alientos impunes de una infanta y una ministra soplándome en la nuca, me comunicaban en el INEM que mi ridícula prestación de 2 ceros raquíticos quedaba suspendida hasta “nueva orden”. Así es, porque debía ser culpable de no pertenecer a los que hacen que la crisis pase a la historia. Porque, según ellos, no obedecía a sus controles de humillación ciudadana. Porque no llevaba la mordaza como dios manda. Porque era pobre y estaba parado. Porque aspiraba a ser buena persona. Porque carecía de ambición para aparecer en los enlaces de este artículo. Sí, me privaban de mi derecho hasta “nueva orden”. Y esa orden la darán ellos. Sólo ellos. Los de arriba.

21/10/14

El Cantón Andaluz de Sevilla

Pi y Margall ante un pueblo 'jovenzuelo' que no entiende sus buenas lecciones

Es la Primera República Española (1873-1874) una época tan apasionante como delirante, por la naturaleza revolucionaria y sangrienta de sus hechos. Sucesos como las Revoluciones Cantonales han sido muy escasamente divulgados, hasta el punto de pasar desapercibidos por la mayoría de los que actualmente defendemos la llegada de la Tercera República o el federalismo.

Todo empezieza tras la revolución conocida como  La Gloriosa, iniciada en Cádiz el 19 de septiembre de 1868, y que da inicio a la convulsa etapa del Sexenio Revolucionario  (1868-1874). Tras sucesivos gobiernos y una monarquía parlamentaria (la del rey Amadeo I de Saboya) se proclama la primera República Española en 1873. Es entonces cuando sube al poder el presidente federalista de la Primera República Española, Pi y Margall, que tiene el valor de promover reformas en España hacia una mayor descentralización administrativa y más autonomía de las provincias, con la idea de crear una República Federal "desde abajo" (¿os suena?). Para ello se reconocieron 15 estados federales que, junto al fervor republicanista, provocaron que cantidad de ciudades se declararan cantones independientes: Cartagena, Cádiz, Torrevieja, Almansa, Granada, Castellón, Málaga, Salamanca, Valencia, Bailén, Andújar, Tarifa, Algeciras, Alicante, Sevilla…

El cantón de Sevilla, o Cantón Andaluz de Sevilla, se desarrolla en una primera fase más radical a finales de junio de 1873 y ¡dura dos días! Este primer alzamiento cantonal es protagonizado por los correligionarios del Partido Republicano de Pi y Margall y las clases trabajadoras, que inspiradas por las nuevas corrientes anarquistas bakuninistas y sobre todos de Proudhon, propugnaban el anarquismo en un contexto de República, en el sentido de res publica, o sea, de cosa pública. Todo esto casa bien con las ideas cantonales. Y es que la existencia de anarquistas en Sevilla es notable y a los andaluces nunca nos molestaron los ‘reinos’ de Taifas. Pues eso, dos días dura el cantón hasta que es disuelto por La Rosar, un gobernador civil con mala leche y con 50 soldados. Nadie le hace sombra en su paseo por Sevilla hasta que finalmente arresta a los cabecillas federalistas.

El segundo cantón, de todas maneras, llega bien pronto. La independencia de Sevilla se proclama con el Alcalde, los jefes y subalternos de los voluntarios republicanistas principalmente, nada más y nada menos que el 18 de julio en el Convento de los Terceros Franciscanos. Y es que el conocido edificio, tras la desamortización de Mendizábal, había sido transformado en cuartel. Es allí dónde se crea el Cantón Federal de Andalucía la Baja.

El Cantón andaluz de Sevilla, aceleradamente y entre otras muchas medidas, determina a través de su recién creado Comité de Salud Pública, avances sociales inusitados para la época: Para su funcionamiento se crearon las secciones de Gobierno, Guerra y Hacienda. Se acordó la secularización de los cementerios y el desestanco del tabaco para venderlo a precios populares, se decretó la jornada laboral de ocho horas, o el derecho al trabajo como derecho vital. Asimismo, se determinó la separación de sexos en el trabajo y que los conflictos laborales se resolviesen mediante el advenimiento entre ambas partes. También se creó un batallón de 800 hombres con gorras rojas y alpargatas de esparto que fueron llamados "guías de Sevilla".

El mito de la guerra que perdió Sevilla contra Utrera

España se tira de los pelos ante tanto revolucionario
Tan sólo tres días después de la segunda proclamación del cantón sevillano, un grupo de Voluntarios de Sevilla, comandados por un tal Carreró, se dirige a socorrer a los cantonalistas de Jerez contra la represión militar unionista. Se detienen en Utrera, localidad sevillana que andaba a punto de erigirse en cantón independiente en mitad de la fiebre revolucionaria que invade la baja Andalucía. Los utreranos andan al quite con los resabiados de la capital, que esperan se sumen en buen número a la lucha por la causa federalista hispalense. Utrera arma a 800 hombres para demostrar que no anda por la labor y cuando se reúnen en muy buena onda los representantes cantonales de Sevilla y Utrera, los voluntarios de la República arman la zapatiesta... Un lugareño, al invitarles a marcharse ante su reiterada "intransigencia", provoca que los impetuosos voluntarios griten vivas a la república federal y social, con el consiguiente tiroteo y la muerte de muchos de los allí presentes. Gran parte de los cantonalistas sevillanos acaban en prisión, de dónde son finalmente liberados por las gestiones de los líderes Mingorance y Ponce, que se ven obligados a acudir desde Sevilla con refuerzos y con el diputado por Utrera, Diego Sedas, como mediador. Cada uno de esos prisioneros resultaba indispensable para defender Sevilla de un ataque inminente del gobierno central y antirrevolucionario.

El fin del Cantón Andaluz

Pavía haciendo de soldadito español
El general Pavía, al frente del ejército, rehúsa de mediaciones para atacar Sevilla. Inicia su asalto a la ciudad por la zona más fortificada, intentando provocar lo que él denomina como “calaverada militar”, o una escabechina entre sus propias tropas, que produzca el afianzamiento de la fidelidad de sus hombres y de los que no se fiaba un pelo. Así se las gastaba Pavía. En la misma Puerta de la Carne y aledaños cayeron 300 militares gubernamentales bajo el fuego de la artillería cantonal, lo cual no impidió la ocupación de la ciudad. Cantonalistas mueren muchos cientos más, que por supuesto, no se molestan en contabilizar. El 2 de agosto de 1873 se acaba todo. Pavía, como buen patriota del antiguo régimen, nombró como regidor de las instituciones a republicanos conservadores y a un buen número de monárquicos, desarmó a toda la milicia y reprimió a los cantonales sin miramientos. Se trataba de extirpar el apoyo a la República, y las bases del federalismo con los movimientos de las clases trabajadoras que  los fundamentaban.

El 3 de enero de 1874, el mismo Pavía protagonizaba el famoso golpe de estado, en el que invadía a caballo el congreso de los diputados con la guardia civil. Después, procedió a disolver de la Asamblea. Una coalición de progresistas y unionistas se hizo con el poder y convirtió al general Serrano en nuevo presidente de la República, que en la práctica se había convertido en una dictadura militar.

Llega el momento de la aparición del archicantado Alfonso XII, hijo de Isabel II, quien es presentado como pacificador de España y como la regia figura ideal para rellenar folletines para damiselas, con su sevillana señora, María de las Mercedes, y su tuberculosis mortal. Se abre la decadente etapa del ‘Regeneracionismo’ que duraría hasta 1923.

Pavía pone fin a la 1ª República con la toma del  Parlamento

10/9/14

El cadáver caliente de Emilio Botín



Nuestra cultura 'catolicista' nos enseña a no juzgar a los muertos, cuando aún 'andan' calientes, ya que los juicios finales son cosa de dios. Hay que tapar las vergüenzas del fenecido, si las tuviera, por respeto a la familia y por ese arrebato de empatía que sufren los famosos y poderosos en estos lúgubres momentos: "el fiambre podría ser yo y habiendo vivido como un redomado hideputa, me gustaría ser recordado de otra manera. Respetemos a los muertos." 
Pues creo que, precisamente, es en el momento del duelo cuando el muerto debe ser juzgado por los vivos de forma sincera, sana, como algo bien positivo y necesario para la comunidad. Si la difunta fue simpática, generosa, creativa, cariñosa, curranta, beneficiosa para la gente o si por el contrario, vivió dedicada a la codicia, la corruptela, el robo, la mezquindad. Los muertos se van y nunca vuelven, pero sus actos, su vida, su 'ejemplo' perduran, conviven con nosotros por tiempo. 

Es por esto que señalo desde mi humilde y maltrecho grano de arena que, ojalá vidas como la del banquero, Emilo Botín, no vuelvan a darse jamás en la historia humana. Tan sólo hay que recordar sus miles de desahucios, sus miles de estafas en preferentes, sus miles de políticos paniaguados, sus miles de millones de euros atesorados por doquier, sin olvidar ese tórrido romance con los paraísos fiscales... Su ilimitada usura, su indomable codicia, que ha llevado a 'su pueblo' a la desesperación y, en demasiados casos, a la muerte. Mientras vivió se gano mi desprecio y ahora que se ha ido, no puedo más que luchar o bregar contra su infausta obra y su familia de heces, acólitos e imitadores. Emilio Botín, el romántico' 'banquero neoliberal, murió fulminado por un triste infarto. Te moriste y nadie lo siente. Dime qué te llevas a la nada.

19/7/14

¡Los Jerónimos y cierra España!


"Este viernes, con motivo de la conmemoración del 18 de julio -fecha del 'Alzamiento Nacional' contra la Segunda República-, la madrileña Iglesia de los Jerónimos ha homenajeado a Francisco Franco y a todos aquellos “valientes” que propiciaron la “salvación de España”. 

Pues miren ustedes por dónde, hace sus buenos años y tras lúcida parranda, a eso de las 8 de la mañana de un agosto madrileño, entré en unos de mis arrebatos turistiles tempraneros a la búsqueda de la piedra ignota. En consecuencia, desaparecí misteriosamente del último garito para explorar un antiguo y muy histórico monumento sito junto al museo del Prado, la iglesia de Los Jerónimos. Cuando accedí al templo, ya me pareció muy extraño una serie de tensos señores situados en puerta y laterales, muy preocupados con la única presencia ciudadana que había por allí, la mía. 

Me senté en unos de los bancos delanteros, para admirar, en la medida de lo posible, ya que los hombres tensos me tenían una mijita mosca, las maravillas del monumento, rancio como él solo. En esto que desde uno de los laterales, el perteneciente a la sacristía, salió escopetado y con una sonrisa purificadora, el que era ministro de Defensa por entonces con Aznar, el OPUSino y corrupto como él sólo, Federico Trillo. Me miró a los ojos cortando la sonrisa, como si me conociera de algo, como si le fuera a hacer algo. Yo me quedé patidifuso, la verdad, observando al personaje junto a sus escoltas trajeados, abandonar las penumbras del edificio, en su particular coreografía castrense.

Por lo visto, el mozo tenía por costumbre comulgar en misa privé todas las mañanas bien temprano con el párroco 'libertario' de Los Jerónimos y me toco a mí comprobarlo. Jamás olvidaré sus ojos de yakovlev recién comulgado. Y jamás he vuelto a encontrarme un lugar tan imbuido de espíritu de España negra como aquella iglesia. Un lugar magnético que los mezquinos han utilizado históricamente, para cruzar al lado oscuro del nacional-catolicismo y los poderes déspotas.

27/5/14

Los peces del rey gitano


A mi amigo Ramón, le gusta contarme historias cerveza en mano, con una pastilla de metadona en la boca, y un macuto que lo acompaña a todas partes en su vida sin techo. Mientras arrampla con los caracoles del plato, farfulla luminosas historias de él y su tío, con el entrañable Rafael el Poeta, un trío superviviente y calavera dónde los hubo:

- Ahora mismo tengo toa la cara de una fregona, pero cuando era chavalito me tenías que ver. Me juntaba con mi tío Vicente y Rafael el Poeta y nos llevábamos a la guiris de calle. Vaya tres tíos guapos que fuimos, hostia:

Primavera de 1983. Es otra Sevilla. Ramón se levanta bien entrada la mañana en su cuartucho de la corrala de la Barqueta. Con legañas de a kilo, va flechado a escudriñar frigo y despensa, sin piedad. Tristes y caninas, aún esconden medio tomate y un currusco de pan. En la puerta suenan los nudillos del gran tío Vicente: - ¡Niño ponte el traje que nos vamos a por unas guiris al Alcázar!

Los tres gitanos bajan por calle Placentines como tres pinceles. Cada cual con traje de gala, americanas cruzaditas en tonos champán, ramita de romero en el ojal sus zapatos lustrosos. El tío Vicente y Ramón con sus guitarras en su funda de cuero, y el poeta con un bollo de pan en el bolsillo. En el alcázar entran gratis, como todo indígena, para enfilar a dónde andaban todas las guiris, el estanque Real, el estanque las carpas, junto al pasaje de Los Grutescos. Ya, allí apostados,  despedazan un bollo de pan, que arrojan al agua clara de la alberca. Al momento, comprueban admirados cómo albures, carpas enormes e incluso descomunales lucios emergen del fondo espoleados por su instinto carroñero.
- ¡Mira, quillo, tos los bichos locos con el bollo! –

En ese momento, el poeta aprovecha para soltar al agua un tiradillo que lleva de estraperlo. Ramón desenfunda la flamenca, la toca a los guiris que por allí se prendan. El apuesto y simpático flamenco, el bullir nervioso de los peces del rey, el idílico entorno de los jardines... Ramón ronea a la rubiácea de turno, su tío se le suma guitarra en ristre. Distraen las maniobras de pescador artesano, que el poeta practica en la inmediata retaguardia de la alberca.

-  En aquellos tiempos no había cámaras pon ningún lao, y claro, todavía podías quitarle algún pez al rey. Eso sí, cada pez podía pesar 3 y 4 kilos ¿tú sabes los bicharracos que llegó a pescar mi tío?

El poeta ha enganchado un lucio de unos 7 kilos. A duras penas y entre chapoteos superlativos se lo lleva detrás de un real seto para darle matarile. Ramón y el tío Vicente andan recibiendo monedas por su cantinelas y ya han quedado con un grupo de niñas sin hablar ni patata de su idioma. El guarda del Alcázar pasea lentamente, frente al estanque con careto de ‘ya os pillaré’. El poeta, agazapado como un comanche, tira de navaja para dividir en tres trozos el lucio que les ha tocado en gracia.

- En esa época íbamos cada dos por tres pa el Alcázar y siempre pillábamos cacho: nuestras guiris, unas buenas pesetas y un pescao ¡y vaya pescaos! Así está la mamona del rey y su familia de bien criaos…

Tío Vicente y Ramón enfundan sus guitarras, a la par que van contando las pesetas ganadas tras la dura jornada. El poeta hace su aparición por una esquina del estanque Real. Lleva tres bolsas de distintos tamaños y colores: - Escuchadme, si os preguntan los guardas al salir de aquí, les decís que son bocadillos que os han regalao los guiris.

Los tres príncipes gitanos salen por la puerta de caballerizas, con sus guitarras, sus monedas, sus bolsas de ‘bocadillos’ y su sonrisa, mientras miran las preciosidades del norte que les esperan en el Patio de Banderas. – Niño, a ver dónde carajo dejamos ahora el pescao pa que no se ponga malo.

- Al final nos pillaron bien. Pusieron cámaras y nos cogieron con el aparejo y demás, nos metió la policía pa dentro y nos dieron unas pocas de guantás. Nos quisieron enmarronar  bien. Llamaron a la Casa Real y contaron lo que habíamos hecho, y les contestaron que nos dejaran en paz, que no estaban los tiempos pa buscarse mala prensa con nosotros – tú sabes, era la época de la Transición…- Así que nos pusieron una multa de 50.000 pesetas  y nos soltaron gracias al rey. La multa la pagó su puta madre, porque éramos tos insolventes, pero al Alcázar no pudimos volver a entrar en la vida. El rey nos cerró las puertas de su casa pa siempre. Quillo, canijo ¿tienes pa otra cerveza?

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14/5/14

Bandera constitucional con crespón negro

Bandera constitucional con crespón negro, tras las exequias de Adolfo Suárez, hace un mes. Así lucía uno de los ‘humildes’ caserones de mi barrio, San Lorenzo, sito en pleno casco histórico de Sevilla. Esta misma residencia ostenta 3 maceteros y un vado permanente, que guardan su fachada de estacionamientos indeseados como el de nuestro Twingo Tieso. 
La alta burguesía que nos rige, siempre tan agradecida a la modélica Transición Española. Y esto se nota en las formas; a la burguesía le ganan las formas, su cuidada superficie. Tras la rojigualda del crespón negro, todo es felicidad controlada y ningún pie se aventura fuera del tiesto. Todo permanece porque sabe estar, desde hace largo tiempo. Cuando el burgués vio realizado su sueño de seductor, la justicia andaba en pañales  y él se los cambiaba. Fijaos si ha llovido desde entonces, que hoy aquel retoño, juguetón entre balanzas, ya es una señora ciega, que según cuentan las lenguas afiladas, se está quedando sordomuda. Por eso, en los 300 templos de mi barrio, los burgueses rezan por ella, por su justicia.

12/5/14

La resurrección del Policínico


Polimorfo, informe, yeyuno, mesenterio... Me dispongo a darle vida a este Blog de una vez por todas. Una vida fuera de lo común, que no te parezca fútil o irrisoria. Porque no quiero que pierdas tu tiempo entre mis letras. Más bien, me gustaría agasajarte con un puñado de esos pequeños milagros que nos saludan distraídos, ensimismados... O con esas decepciones necesarias para nuestro entendimiento, nuestra búsqueda diaria de la verdad, la patraña, la belleza, el amor, la manduca... 

En este blog, ante todo y ante ti, pretendo presentarme humano, y a través de la poesía, la música, la fotografía y la narración, espero lo mastiques así. Aunque a veces, te sepa a cenizas o a nosotros mismos. En todo caso, nos gustará ¡qué diantres! y estas líneas son su mascarón de proa. Bienvenidos a la celda del mono 'lúcido'. Bienvenidos al revivido Policínico de Edi Tachera.