30/09/09

Amor Vertebrado



Antes de llamarme Eduardo
Ya eran facas mis dedos.

Yo sé cortar por tu línea de puntos
Más allá de tu Silueta
Tu línea clara
Más allá de tu piel
Hasta pinchar en hueso
El hueso de tu corazón.


¡Míralo cariño!
Cómo lo arranco
Aún caliente…
¡Cómo humea!
Sin pecado tu pepita
Pastilla de celo espeso, concentrado.
Ay... semillas “tequiero”...

Tu centro latente
Lo tomaré sangrante
Como el que captura a una Venus recién parida
Y ya petrificada.

Semillas “tequiero"...
Te plantaré en mi costado macetón
Te portaré orgulloso por mi humilde sendero de gloria.
Brotarás, crecerás y te harás en mí
¿Sin miedos?¿sin tapujos?
Naturalmente
Mi humana sin hueso...

Porque antes de llamarme Eduardo
Ya eran facas mis dedos
Mi Amor no puede ser nesfrítico.
No concibo la piedra ni el hueso en tu corazón
Pero en el mío...

21/09/09

Espejo roto



Hablemos de mí

para entenderme

para llevarme conmigo

a ciencia cierta

sobre lo único patente

que atiendo por aquí, mi presencia.

Hablemos de mí.

17/09/09

La sonrisa puesta


Por las calles de Estambul,
paseando mis escrúpulos,
compadezco al antipático.

Vivir sin la sonrisa puesta en Estambul es un error.
Así lo reza cada rostro de barrio Taksim
y su calle aorta, Instikal...
Chorrean a borbotones la sonrisa masticada,
aquella que pudo comprarse en kioskos y librerías.

También en verano,
a los miserables de Estambul no les llega la sonrisa a los bolsillos.

Desde los alto de la megalópolis,
Taksim de los 1.000 placeres derrama su maleficio...
¡Ay del antipático que nació estambulino!
¡Ay del pobre aún más miserable!