28/6/17

El descanso del guerrero




Guerrero, déjame en paz.

Las plazas fueron tomadas
los fetiches, decapitados 
La avaricia colma nuestros sacos
de horrores, tesoros heridos.
Vencimos en todas las contiendas.
Así que guerrero, déjame en paz.

Te sobreviví sin ira, guerrero 
a ti y a los soldados sin flor.
Como al invierno
te digo a
diós, guerrero sin vida.

Guerrero, déjame en paz.

Ahora la mujer me espera inquieta.
Hoy reviviré al amor de su vientre
y en ella moriré humano.
Morir y ya está.
¡Ni una escaramuza más!

Guerrero, galopa o descansa. 
Guerrero, déjame en paz.

26/6/17

Infierno en Doñana y el gasoducto conspiranoico


Circula una TEORÍA CONSPIRANOICA que relaciona el proyecto de GAS NATURAL-FENOSA en DOÑANA con el INCENDIO que asola el parque y que indigna y preocupa al INTERNAUTA SENSIBLE, más aún si cabe. Pues bien, humildemente me gustaría aclarar que tanto a Gas Natural como a Unión Fenosa nos le hace ninguna falta quemar Doñana para culminar su proyecto. Este fue declarado de "Utilidad Pública" por el gobierno actual el año pasado y obtuvo la Autorización Ambiental Unificada (AAU) de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta en el 2010. Es decir, este peligroso proyecto se va a concluir sí o sí, con sus prospecciones y gasoducos. 
Pero la realidad de Doñana es muchísimo más peligrosa, pues pegados al preparque se levanta un polo químico industrial y una de las refinerías más impresionantes de España (eso sin mencionar la enorme extensión de cultivos intensivos que la rodean). Desde la misma Punta Umbría, yo mismo he podido observar como hasta 8 petroleros hacían cola para descargar su oro negro muy cerquita de Mazagón. 
A las multinacionales no les cunde un desastre como el que abrasa Doñana. Ellas se caracterizan por "presionar" al poder político para que sus deseos se cumplan a golpe de talonario y puestecitos de trabajo. No hay extrañas coincidencias. Las grandes corporaciones van a tiro hecho. Y esto ocurre porque los políticos se lo "permiten", nosotros lo mantenemos en el poder y los andaluces no nos caracterizamos, precisamente, por nuestro activismo medioambiental, pero si por rasgarnos las vestiduras a caballo pasado.