17/2/15

El popular monopolio del aceite usado de Sevilla

El recetazo del monopolio anunciado. 
El excelentísimo dedo del alcalde Zoido sostiene el monopolio del reciclaje de aceite sevillano El recetazo del monopolio anunciado.


Hace un par de años, el periodista y promotor del Mercado Gourmet de la Lonja del Barranco de Sevilla, Carlos Herrera vaticinaba en un insólito artículo ecologista: “Un día de los corrientes les tengo que hablar de Biouniversal  y su creación de sistemas de reciclaje y recogida de aceite doméstico que tanto atormentan a los ayuntamientos que deben depurar las aguas residuales".

Pues bien, no hizo falta que Herrera volviera a introducirnos palabra sobre sus admirados emprendedores de Biouniversal S.L. La empresa hablaba por sí sola, y cómo lo hacía… Biouniversal monopolizaba en muy poco tiempo el servicio de recogida y reciclaje de aceites de media bahía gaditana (Cádiz, Puerto Real, San Fernando…). Los hosteleros sevillanos, sin embargo, entregaban su aceite usado a determinadas empresas de reciclaje privadas a cambio de una contraprestación, que podía ser económica o de limpieza y mantenimiento de sus máquinas. Pero desde este último verano y de forma 'caprichosa', se sumaba a la causa monopolista el ayuntamiento hispalense. El alcalde Zoido, a través de la empresa pública municipal, Lipasam (y en cuya web no aparece nada al respecto), obliga a ciudadanos y hosteleros, bajo pena de multa, a entregar sus aceites usados a la susodicha Biouniversal. Tal y como lo oyen, nuestro aceite, por muy sucio y frito que esté, sigue siendo nuestro. Pero desde el consistorio se nos fuerza a llevarlo al contenedor patentado por dicha empresa. El negocio no puede ser más lucrativo: Los sevillanos apoquinan su aceite, lo usan y después lo 'ceden' a Biouniversal, que a continuación lo vende como bien propio a las plantas de biodiésel. Ahí queda eso.

La muy mariana y oleaginosa ciudad de Sevilla, el aceitero mayor del reino andalusí vierte diariamente a través de sus freidoras, cataratas de beneficios (unos 15 millones anuales) directos a los bolsillos de los dos socios que promueven este servicio: Manuel Marvizón, compositor cofrade, director musical de Carlos Herrera y miembro del consejo de la SGAE en Andalucía, y José Antonio Sáenz, el Cani, un perro viejo de la burbuja inmobiliaria que tanto bien hizo a este país. Este señor fue dueño de la empresa 'Agua de Sevilla' e hipotéticamente arruinado; o al menos eso aseguró a Hacienda antes de perder su hotelazo de la Hacienda La Boticaria (valga la redundancia), aunque resulta obvio que el Cani sabe cómo conservar los buenos amigos…


La nueva era del monopolio Biouniversal posibilita que la maquinaria municipal de Zoido pueda lubricar alguna de sus piezas oxidadas. Y lo hace a través de ese sector con mala prensa que a duras penas sostiene la ciudad, el de la hostelería. Miles de pymes obligadas a "ceder" su aceite a cambio de nada, a beneficiar por mandato consistorial a esos ¿conseguidores?¿intermediarios?¿amigos? cuyo único mérito consiste en saber revolotear por Plaza Nueva, vestir la piel de "emprendedores" oficiales y arrimar sus ascuas a la gaviota que más calienta.

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