17/1/17

Topkapi



A un hombre antiguo, naturalmente enfermo
irremisiblemente miserable
lo cubren las pústulas.

Tras visitar Topkapi puedo comprobar
la enfermedad del hombre antiguo
y rico por la gracia de dios:
lo cubren las gemas
¡preciosos predruscos como ciruelas de a kilo!
Es ahora, tumbado en los jardines del pachá,
cuando observo la magnitud de su delirio.

Y me siento afortunado
sin brillantes
sin pústulas
con salud
sobre el césped del que fue más bello e indecente de los palacios
con tu sexo más cerca a cada pensamiento que le doy.

4/2/16

El doctor Monardes y su fascinante huerto de calle Sierpes

Nicolás Monardes (1493 - 1588) fue un médico y botánico sevillano del Renacimiento, brillante y pionero en su ciencia. Este hombre tuvo la suerte de convivir con el esplendor del puerto oficial de las Indias Occidentales, la metrópolis que por entonces era Sevilla, entrada y salida de todo tipo de seres y productos exóticos nunca vistos hasta entonces en occidente. Monardes, sin duda, era un humanista inquieto e inusual para la época, un visionario que tiró de huerto propio en plena calle Sierpes, para investigar las plantas medicinales americanas y otras que por sus manos curiosas fueron pasando, marcando de esta manera todo un hito en la ciencia.


Su trabajo más significativo al respecto fue «Historia medicinal de las cosas que se traen de nuestras Indias Occidentales», que estudiaba los productos y medicinas provenientes del Nuevo Mundo explorando sus propiedades farmacológicas. Todo ello gracias a su huerto de la calle Sierpes, donde pudo cultivar y experimentar con cantidad de plantas americanas aún desconocidas, describiendo por primera vez muchas especies como el cardo santo, la cebadilla, la jalapa, el sasafrás, el guayaco, la pimienta, la canela de Indias, el tabaco (del este último escribió maravillas sobre sus propiedades medicinales, por cierto).

Por otra parte, se puede decir que este científico andaluz introdujo en Europa frutos nuevos como la piña tropical, el cacahuete, el maíz, la batata, la coca (de la que dijo que proporcionaba fuerza y actividad en los indios pero que creaba dependencia), la zarzaparrilla, el guayacán (del que apuntó que servía para el tratamiento de la sífilis).

Asimismo, Monardes realizó también importantes libros y tratados, como «De Rosa et partibus eius» acerca de las rosas y los frutos cítricos -aún muy desconocidos-, o el curioso «Tratado de la nieve y del beber frío» en el que estudia la nieve  y sus gélidas propiedades...


Su contribución fue muy relevante, de ahí que su obra fuera traducida a las principales lenguas de la época y tuvo una enorme influencia en la farmacognosia de Europa durante siglos. Pero en Sevilla, en Andalucía y en España no lo conoce ni Perri.

26/7/15

Boicot a la Austeridad


Publicado en Diariodiagonal.net  el 16/07/15

Corría el año 1880 y hacía siglos que los británicos eran dueños de Irlanda. El capitán, Charles Boycott administraba las fincas de un terrateniente absentista inglés en el Condado de Mayo. Mr. Boycott vivía aquellos días con sorpresa e inquietud en su caserón de campo: Hacía semanas que era incapaz de conseguir que alguien trabajara sus tierras, además los comercios no le vendían comida y el cartero dejó de llevarle el correo. Boycott había llegado a esta situación por su comportamiento abusivo y despótico. El viejo capitán se negaba a rebajar los alquileres que los paupérrimos jornaleros pagaban a su señor en Inglaterra, y la Liga Agraria Irlandesa emprendía esta serie de acciones de corte pacífico para hacerlo ceder en su tiranía.

El viejo capitán, que era tremendamente testarudo, contrató a jornaleros del Ulster y a un pequeño ejército de agentes de la policía real irlandesa que los protegiera, para recolectar sus cosechas; cosa que consiguió, pero el collar le costó más que el perro. El terrateniente absentista le retiró su confianza desde London y Boycott tuvo que volver a Inglaterra con la lección bien aprendida y su victoriano rabo entre las piernas. El ya por entonces prestigioso periódico londinense The Times, se hizo eco de la derrota de Boycott y usó su apellido para describir la novedosa medida de acción política.

Boycott cazando no sé qué.
El boicot, una pacífica forma de lucha, totalmente legal y como se demostró en la India de Gandhi o en la lucha contra el Apartheid surafricano, poderosamente efectiva. Sin embargo, me resulta curioso observar cómo las izquierdas ni por asomo han considerado esta medida de presión, ante la fiebre neoliberal que nos asola. Sabemos que el núcleo duro de los países que abrazan la dichosa “austeridad” como forma de relación con el sur de Europa son: Austria, Finlandia y Holanda con Alemania al frente, como reina y capitana absoluta.  Porque es así amigos, nuestra antigua amiga teutona es ahora la del pacto socialista-conservador (SPD-CDU), una auténtica forofa de la austeridad hacia los PIGS que somos; de hecho, tres de cada cuatro miembros del Bundestag (el 80% de sus parlamentarios) nos quieren “austeros” y lejanos. Nuestra vieja amiga germana representa en la actualidad ese norte que nos ahoga económica y socialmente. A nosotros, pobres dependientes sureños que “reconvertimos” tiempo ha nuestra producción industrial, agraria y pesquera por amor a la UE. Este núcleo duro europeo, esta Alemania family que interviene nuestras “inocentes” democracias meridionales, nos condena a la hostelería precaria (con suerte) y humilla despiadadamente a pueblos imprescindibles como el griego.

Resulta, cuando menos, chocante que la segunda balanza comercial más deficitaria que padece el estado español es la que afecta a nuestro comercio con Alemania, nuestro principal acreedor (-10.051,6 millones de euros en 2014); y esto es porque le compramos mucho, muchísimo, una barbaridad: Sólo en 2014 nos gastamos cerca de 36.000 millones de euros en productos alemanes. Imaginaos si a esto sumamos nuestros depósitos e hipotecas en el Deutsche Bank o en el fresquísimo banco holandés ING Direc. Este amor material por nuestros verdugos evidencia la falta de información de la ciudadanía y a mi entender, la admiración tradicional de la España diestra por la cosa teutona y el respeto ancestral de la zurda hispana a la Alemania sesuda, representa hoy en día por Merkel y su todopoderoso sanedrín.

El caso es que las izquierdas peninsulares difícilmente llamarán a boicotear la compra de productos provenientes de Austria, Holanda, Finlandia, Alemania... Me temo que, incluso después de lo sucedido en Grecia, seguirán basando sus acciones en timoratas políticas keynesianas recogidas en un programa de “gobierno desde la oposición”. La izquierda no se atreve a contestar de manera contundente al foco neoliberal del terror impuesto. No esgrime las armas que aún permite a la gente de a pie combatir todo este despropósito, esta afrenta diaria al sentido del bien común. Los neocons vienen pisando fuerte, deshumanizadamente y sin contemplaciones para con los ciudadanos del sur, que aún creen que eligen a sus gobiernos soberanamente. Pienso que es hora de apuntar al “nido de las águilas” de la austeridad y atacar dónde más les duele: Sus productos, su cartera.