9/4/15

El andalusí Armen Firman, el primer hombre que voló

Armen Firman y a volar desde el alminar

Ibn Firnas o Armen Firman, según los cristianos fue el primer humano, del que tengamos constancia, en realizar un intento científico de vuelo. Y además con éxito.

Este filósofo, poeta, astrólogo, ingeniero y químico andalusí es todo un héroe en el mundo árabe. Uno de los aeropuertos de Bagdad lleva su nombre, al igual que un cráter de la Luna y en algunos países, como Libia, se han emitido sellos de correos recordando la gesta de sus planeos.


Abbas Ibn Firnas, nació en Ronda (Málaga) a principios del siglo IX, y falleció en el año 887 en Córdoba. Fue un poeta muy popular en Al Andalus que destacó, además, por sus innovadoras técnicas de talla del cristal de roca, que utilizó en la fabricación de lentes para la observación de su amado firmamento. Es por esto que brilló como astrónomo. Bueno, por esto y porque confeccionó una sorprendente esfera armilar, que reproducía el movimiento de los astros, o también, por el ingenioso planetario que construyó en su propia casa. En este sentido, Armen Firman fue también el primer habitante de nuestra península en usar las tablas astronómicas de Sinhind, originarias de la India y básicas para el desarrollo de la ciencia europea posterior, muy posterior. Este genial sureño sobresalió, igualmente, por sus audaces ideas y técnicas aplicadas a grandes obras de ingeniería, como el diseño y construcción de un reloj de agua o clepsidra, llamado Al-Maqata. 


Un científico protohumanista como Firman, tan sólo por lo logros anteriormente indicados, ya debería ocupar un lugar prominente en la historia de nuestra tierra. Pero es que este andaluz, además, en el 852 intentó volar lanzándose con una gran manta o capa a modo de paracaídas, desde el alminar de una mezquita en Córdoba. Se lanzó, planeó y aterrizó ante un buen número de testigos, que pudieron corroborar la levedad de sus heridas, provocadas por el "aterrizaje". ¡Armen Firman  había inventado, con éxito, el paracaídas!

Parece ser que aquella arriesgada aventura fue la semilla necesaria para su sueño de construir un artefacto capaz de volar. Así, tras muchos años de pruebas y cálculos, observando el vuelo de las aves, terminó de construir en el año 875 su propio planeador. Esta vez no era una simple capa, ni una rudimentaria lona, su engendro consistía en una especie de primitivo ala delta con na cierta capacidad de control, revestido de plumas de rapaces y seda. Ibn Firnas, saltó desde una torre desplomándose sobre un valle, y aunque se fracturó las dos piernas en el aterrizaje, el vuelo fue todo un éxito: permaneció en el aire durante ¡unos diez segundos! ante una gran multitud, que él mismo había convocado de antemano. 

Tras el trompazo sufrido en el aterrizaje, comprendió rápidamente su error: tenía que haber añadido una cola a su artefacto. Pero el simple hecho de volar y vivir para contarlo, convertían en pecata minuta sus huesos rotos. Los estudios aeronáuticos y las tentativas de vuelo de Firman fueron muy comentados en la época e incluso en siglos posteriores. El caso es que en los países musulmanes se cuenta que fue un andaluz el primer hombre en la historia intentar volar y conseguirlo, aunque fuese por unos pocos segundos.

Esta fue la proeza de nuestro paisano, Ibn Firnas o Armen Firman, un genio “kamikaze” que voló 900 años antes que los aerostatos de los hermanos Montgolfier o del brasileiro Bartolomeu Lourenço de Gusmão.

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