8/7/14

Colegio de curas


Ranas crucificadas, sol de campo, mocarro de niño.
- Quillo, vamos a cogerle el culo a la Inma.
Arde la piel bajo la sotana.

Semillas urticantes inflaman el aire encendido. Los pájaros se buscan como imanes en celo. La primavera es una burda lluvia de pecados. Bajo la lluvia, los niños sudan pecados. El infierno se ha infiltrado entre las portañuelas de la Creación. El caso es que la brisa hoy lo mismo apesta que embriaga. Da la sensación de que, en el retrete de las niñas, Dios hace caca. Un querubín sobrevuela el patio de los pinos. Lleva empapadas las alas en vino. 
Arde la piel bajo la sotana.

Jesulín, el gordo, celebra un tanto tras arrollar a la defensa contraria. El padre Alemani enrosca y desenrosca la cadenita del silbato en su dedo corazón. Mira hacia la copa de los pinos. Observa sus pajaritos en flor. Como un gato, cual pasmarote. Más abajo, los niños juegan a pecar. 
Arde la piel bajo la sotana.

Carratalá levita catecismo en mano. Revolotea solícito entre los oscuros pliegues del padre.
- Padre, ¿por que Jesús está desnudo en la cruz? 
Jesulín, el gordo, vuelve a anotar solo de marca.
- Ven conmigo, Carratalá. en la Casa del Señor podremos hablar más a gusto.

En la Casa de Dios cabemos todos. En la sacristía, sólo los guapos. Es allí dónde cuelga una sotana sudada. Arde la piel bajo la mirada. La mirada de un crucificado desnudo que, una vez más, permanece.




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