17/9/09

La sonrisa puesta


Por las calles de Estambul,
paseando mis escrúpulos,
compadezco al antipático.

Vivir sin la sonrisa puesta en Estambul es un error.
Así lo reza cada rostro de barrio Taksim
y su calle aorta, Instikal...
Chorrean a borbotones la sonrisa masticada,
aquella que pudo comprarse en kioskos y librerías.

También en verano,
a los miserables de Estambul no les llega la sonrisa a los bolsillos.

Desde los alto de la megalópolis,
Taksim de los 1.000 placeres derrama su maleficio...
¡Ay del antipático que nació estambulino!
¡Ay del pobre aún más miserable!

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