16/9/09

Raki Ramadán


Es ramadán.
En Estambul, frente al Cuerno de Oro
comprendo que cada hombre es un precipicio,
cada mezquita un gemebundo mausoleo.
Tantos y tantas...

A la llamada del muhecín
el crepúsculo rompe el ayuno
y el raki cae sobre mi alma en cascada.

Es entonces cuando te dibujas tenebrosa
sobre las aguas del Bósforo,
desafiante a cada sorbo,
ante mi raquítica inteligencia,
frente a mi asilvestrado pecho que brama y brama...

Sobre mi nuca sopla el aliento de tus fantasmas.
Comienza mi ramadán.

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