21/7/08

Campingheart



Cocino en la sala de espera del universo,
La inmensurable soledad
Del que guisa para sí mismo,
A caraperro…

Bajo el hilo musical de Damocles,
Canto la balada del paritorio,
Del tanatorio,
Del purgatorio.

Aquí se afilan sexos angelicales,
Que cercenan mis párpados,
Trinchan mis realidades magras,
Me hacen eterno testigo de la nada.

Arrojado en este oscuro
Que tan sólo mi voluntad ilumina,
Yo cocino.

Eso sí.
Siempre supe rodearme de ruiseñores,
Magistrales figuritas de piedra pómez
Que como yo, no aciertan a volar;
Pero decoran felices en esta estancia.

Cocinando espero…
Y algunas veces lo veo.
He llegado a sentir sus gélidas babas,
Su enjuta lengua raspando mi nuca.
Te hablo a ti, desdentado chacal,
Que me observas agazapado,
Tras el paragüero de la tía Enriqueta.
Sé lo que quieres,
Entiendo aquello que me dices:

“Ven conmigo y malógrate,
Mutílate hasta entregar la cuchara…”

Sabes que, como casi siempre, no te haré caso.
La estancia te pertenece pero...¡la espera es mía!
y de los 9 de cada 10 ruiseñores,
Que me aconsejan con lo irresistible:

“Incorpora a una dermostética mujer
A los fogones de tu campingheart”

En la sala de espera,
mis ruiseñores pétreos y yo
Hablamos de cocina de autor.
A caraperro...

1 comentario:

  1. No nos importa hacer de piedra pómez a tu lado, cocinas bien, eres un buen cocinero de campingheart y cantas de maravilla. Kilometrica: portavoz casual, suyapropia y del resto de mujeres pómez.

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